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Desde El Salvador

Sábado 22 de noviembre. CEDEFAR. Otro día tranquilo.

Mañana vienen los estudiantes y Chepe prefirió no ir y volver a su casa, así que estamos Sebas, Chepe y yo. Luis se fue por la mañana. Así que de nuevo a desayunar tortitas. A medio día no pude librarme de los frijoles y el queso salado. Pero creo que me voy acostumbrando a esta monotonía culinaria. Por lo menos, los frijoles de supermercado me gustan más que los frescos.
Después de comer debería haberme puesto a lavar, pero qué carajo, no tenía ni puñetera gana y todavía tengo mucha ropa limpia. Y me puse a escribir esto.
A medio día debería haber sacado el pollo del congelador para la cena. Uuuppsss, se me pasó por completo y de nuevo tuve que recurrir a la técnica de descongelación ultrarrápida: sumergirlo en agua en el fregadero. Decir que ni el agua me hace mucha gracia por las amebas, ni el fregadero está como una patena. Al menos esta vez el pollo estaba en 4 partes y se descongeló más rápido.
Tenía antojo de patatas fritas, que hacía muuucho que no probaba. Me ilusioné con el asunto y me puse a pelar y cortar papas, sin caer en la cuenta de que no hay una sola olla decente en la que poder freír. Se pegaban por muchas vueltas que le diese. Vamos, que hice una patata de patatas fritas. Ché, pero el sabor era parecido, aun friéndolo con "aceite vegetal" que a saber qué es exactamente, porque debe ser peor que el de maíz... Quién sabe.
A Chepe lo puse a freír el pollo, y se ve que en este país les gusta refrito, porque lo dejó mucho tiempo. Crujientito crujientito, eso sí, debía tener una de grasa aquello... Da igual, estaba de muerte.

Jueves 20 de noviembre. De vuelta del Río Paz. Bajada a Cara Sucia.

A las 5 am esta gente estaba ya arriba, bañándose en el río. Yo remoloneaba en la cama, porque era bien de noche, y total, con la ropa que me había acostado era con la que me iba a ir. Ya me daría una buena ducha al llegar a casa. O eso pensaba yo, que resulta que el agua estaba cortada. Qué fastidio al llegar.
Nos pusimos en camino, yo con la linterna no fuese a torcerme más el tobillo, que me molestaba un poco. Para colmo, se ve que estuve demasiado tiempo en una postura de lado, y una cadera la tenía muy dolorida. Andando se pasa todo, jejeje. Pues no mucho, pero no molestó tanto como pensé que molestaría.
Para salir de la orilla del río había que trepar por un camino que a mí me pareció un muro de roca semi-vertical. Yo dormida, a oscuras, con la lámpara colgada al cuello para tener las manos libres para agarrarme... No me caí al río de milagro. Luego por el camino poco a poco salió el sol. Qué bonito, estábamos cruzando unos campos de maicillo en unas colinas y el sol saliendo por el horizonte. Precioso. Pena de prisa que llevábamos que no pude pararme a tomar una foto.
Llegamos al punto por el que pasaba un pick up hacia el pueblo (La Hachadura) y nos tiramos allí a dormitar. Estábamos molidos de no haber descansado durante la noche, y habían sido 1 hr 45 min de camino a toda prisa, cuesta arriba y abajo todo el rato.
Desayunamos en el pueblo y tomamos un bus hacia Cara Sucia, por poco no nos quedamos dormidos y vamos hasta Sonsonate. Allí pick up y arriiiba. Creo que todos fuimos a echarnos un rato. Yo del calor no podía dormir bien. Encima sin agua. Ole. Antes de comer, hice un amago de ducharme con un bidón de agua que tenía yo lleno para una ocasión como esta. Con lo que pesaba, a la cabeza no llegaba a levantarlo. Fue muy precaria la duchita, pero algo me refrescó.
Comimos el cusuco famoso, supongo que lo trajo Sebas, a saber cómo, porque refrigeradora no llevábamos. Pero ya estoy acostumbrada a que las condiciones higiénicas no sean las óptimas. Sólo hay que ver la cocina del centro para darse cuenta de que no es lo más limpio de la zona. Las hormigas campan a sus anchas por todas partes. Toda clase de bichos salen corriendo cuando levantas una cacerola. Hay paquetes medio abiertos que son criaderos de insectos. Ya tengo claro de dónde saca esta gente la proteína de la dieta. Los estropajos necesitaban haber sido cambiados hace unos cuantos meses, el sistema de fregado (cada cual lo suyo) deja mucho que desear, ya que la gente sólo lava el lado en el que estaba la comida, la trasera de las bandejas que usamos están... pelín sucias. Jeje, Pablo espero que no tengas inconveniente en que te cuente esto antes de que vengas :P Pero en todas partes es igual. Menos mal que la cocina de los "comedores" no está a la vista... Y menos mal que he logrado hacer eso de "lo que no mata, engorda" mi nuevo lema de vida, aunque esté mal usado. Culebra, mapache, armadillo... Todavía me queda mucho por probar.
Después de comer, bajé al pueblo a llamar a Adonai. Este domingo hay concierto de Maná y Adonai me dijo que el iba a ir. Le dije que si me llevaba, me apuntaba. Lo había visto anunciado de hace mucho, pero como no iba a ir sola... Pues ni me planteé el ir. Pero teniendo a alguien que me va a buscar en coche a la terminal y que me deja en casa de quien me vaya a quedar después del concierto... Pues esto está hecho. Creo que debo saberme dos o tres estribillos del grupo, pero por hacer algo diferente, y total, son 10$ de entrada, eso sí en a tomar por ... ahí, porque las del césped son 35$.
El caso es que tenía que llamarlo para decirle que sí, que me comprase la entrada. No estaba en la oficina, así que decidí llamar después de pasar por el ciber. A la vuelta sí estaba, acababa de llegar, y ya quedamos en que me compraría el "boleto" y yo lo llamaría desde Sonsonate cuando fuese a agarrar el bus hacia SanSal (por cierto, sólo yo lo llamo SanSal para abreviar, aquí lo llaman El Salvador ¿?¿?).
Ya tengo caras conocidas en el pick up de subida a casa, me hace ilusión, jeje. Ahora sólo me falta el hablar con ellos, más que sonreír cordialmente. De todas formas, en este país, si sonríes, ten por seguro que recibirás otra sonrisa a cambio, no miradas extrañas de "qué querrá esta mujer, me ha confundido con otro" como ahí donde estáis vosotros.
Ya ni recuerdo qué hice esa tarde-noche. Es la desventaja de no escribir esto todos los días, sino cuando saco tiempo. Se olvidan cosas. Supongo que no habría nada demasiado relevante.
Anda, me acabo de dar cuenta de que he pasado un "aniversario" del Generalísimo sin disturbios, sin manifestaciones violentas... Hay que pensarse esto de irse a vivir al extranjero.

Miércoles 19 de noviembre. CEDEFAR y excursión de pesca al río Paz.

Me levanté para la lluvia de estrellas, pero mi gozo en un pozo, estaba nublado, así que a la cama directamente. Amanecí y después de desayunar me puse a escribir la anterior edición de esto.
El plan para este día era ir a pescar cerca de donde vive Sebastián, en el río Paz, que hace de frontera con Guatemala. Nos esperaba un largo viaje: bajar a Cara Sucia, tomar un bus hacia La Hachadura (en la frontera) y allí un pick up que nos dejaría a 2 horas de camino del río.
Fuimos: Lucía, Óscar, Chepe, Sebas, Luis, Eliseo y yo. Vamos, casi todo el personal, dejamos esto a cargo de la cocinera y de Jesús. Como íbamos a pasar la noche allí, yo metí en la mochila las dos almohaditas que "se me había olvidado que llevaba en la mochila cuando salí del avión". Una para mí y la otra para Lucía, que la pobre ya está un poco mayor para dormir en la arena.
Con las prisas, se me olvidó meter algo de manga larga y ni siquiera metí el DNI. Yo pensando que seguro que en La Hachadura me paraba algún poli a pedirme la documentación, y yo sin nada.... Menos mal que no pasó nada.
En Cara Sucia, decidí buscar algo para taparme la cabeza en lo que salía el siguiente bus hacia la frontera. No hubo suerte, sólo tenían pañuelos con calaveras, águilas o la bandera de USA, que se empeñaban en venderhme. Yo quería algo de color claro, para no asarme la cabeza. Lucía mientras ultimaba alguna compra de comida para la cena.
Ya en La Hachadura, nada más salir del bus, un montón de tipos con fajos de billetes en la mano te ofrecían cambiar a quetzales. Lo decían muy bajito, así que no debe ser muy legal, pero el pedazo de fajo que llevaban a la vista cantaba bastante.
Para ir a la frontera hay unos carritos así estilo chino, para dos personas y el conductor pedalea. No debe estar muy lejos la frontera, de momento de allí ya no podían pasar los camiones, había una barrera levadiza en la carretera.
Fuimos al sitio de donde salía el pick up hacia arriba, pero con todo el calor que hacía, mandamos a Chepe y Sebas para que preguntasen a los vecinos que tuviesen pick up si nos subían allí por un precio entre 10 y 12 $. Costó mucho encontrarlo, y mientras esperábamos, compramos guarrerías (galletas, una especie de risquettos, "zumo" de naranja...).
Menos mal que nos llevaron hasta buena parte del camino. Estábamos de foto, sentados en la trasera del pick up, estos tomándose unas cervezas que estaban bastante agitadas (ducha de cerveza de arroz) e intentando no caer en el maldito camino, que estaba fatal.
Por fin bajamos y nos tiramos un buen rato andando. En el lateral del camino corría el agua proveniente de una central Geotérmica de más al norte, había un canal de hormigón, tapado la mayor parte del camino, pero había tramos donde las losetas que tapaban habían desaparecido. El agua estaba calentiiiita. Supongo que además llevaría bastante azufre.
Antes de llegar a la cala donde estaba el padre de Sebas esperándonos, paramos en unas pozas que estaban mejor para bañarse. Antes de nada, pregunté si podía bañarme en bikini, si estaba mal visto. Lucía me dijo que ella se bañaba sin camiseta, así que yo hice lo mismo. Es que ya me daba apuro el ponerme en bañador sin preguntar.
Lucía y Óscar no sabían nadar muy bien, así que no pasaron de la orilla. Nosotros cruzamos el río, así que estuve en Guatemala :P Y sin pasaporte. Sebas había crecido allí, ese sí era buen nadador, y buceador!!!
Hora de irse de la poza. Me puse la toalla por encima y caminamos por la orilla del río. Yo fui descalza hasta que ya no hubo cantos lo suficientemente grandes como para que me entrase el pie entero, momento en el que consideré más adecuado ponerme las chanclas a riesgo de torcerme un tobillo. De todas formas me lo torcí un poco.
El padre de Sebas era como el jefecillo de una gran panda de jóvenes pescadores. Don Antolín se llamaba el hombre. Muy humilde, muy atento, nos agradecía el haber ido allí, cuando en realidad nosotros éramos los invitados. Cierto que íbamos a hablar del CEDEFAR con los jóvenes, para reclutar alumnos para el próximo curso, pero vamos, iban a pescar para nosotros.
Todavía había sol así que ns fuimos a otra poza cercana. Yo no me metí, porque ya tenía el pelo bastante seco y no me apetecía tenerlo mojado por la noche. Además, de camino, Lucía me contaba que este río era muy limpio, que no había ningún pueblo hasta mucho más arriba, que como mucho sólo llegaban aguas negras de algún pueblo... En fin, que se me quitaron las ganas de bañarme de nuevo.
Ya oscureciendo, hicieron una hoguera al lado de la cueva en la que íbamos a dormir. La temperatura era estupenda, soplaba vientecillo del norte, que aquí es el caliente. Y para colmo de la felicidad, no había zancudos. Sólo miles de mosquitos diminutos que llaman "jején" y que si picaban, no me enteré.
A medida que se iba haciendo más oscuro, llegaban más jóvenes, al final había unos 20 o así. También estaba Orlando el cazador, otro tipo más mayor. Ese día había cazado un mapache y nos lo ofrecía para comer. Luis dijo que no, pero de todas formas nos trajeron una pata y la asamos en la hoguera. A todo esto, el mapache está protegido, pero no íbais a esperar que el tipo este respete esas cosas. Vive de ello, así que... Oye, en contra de todas mis creencias ecologistas, lo comí. Estaba de muerte. Tal vez un tanto duro y difícil de masticar, pero muy rico.
No fue el único bicho protegido que el tipo este cazó esa noche. Más tarde él y Sebas se fueron a la otra orilla del río y trajeron un cusuco, una especie de armadillo. Hasta les dejé mi navaja para que lo preparasen, que era la única que cortaba decentemente. Lo comimos al día siguiente en el CEDEFAR. Carne más blanca y alguna zona un poco gelatinosa, pero mucho más tierno aunque con menos sabor. Qué vergüenza, comiendo animales protegidos. Pero no te puedes negar a probarlo, el hombre este ha dedicado sus esfuerzos a complacerte, para que te sientas bien... En fin.
Después del mapache me eché una siesta en la arena, mirando las estrellas en la orilla del río. Muy bucólico todo. Yo pensando en mis cosas, los pescadores alrededor del fuego preparando las redes y Luis saltando al lado porque le atacaban las hormigas.
Lucía me despertó poniéndome frente a la cara un "camarón", aquí a cualquier cosa le llaman camarón. A mi de primeras me pareció un carabinero por lo grande, pero me di cuenta de que debía ser algo así como un cangejo de río, a juzgar por las pinzas que casi agarran mi nariz. Como Lucía era la encargada de hacer la sopa, luego me lo puso a mi en el plato. Estaba ricooo. Me puso un montón de pescado, que luego fui regalando por ahí. Entre que no soy muy amiga de las espinas, no se veía un carajo, había que comerlo con las manos y ardía y que a saber cómo carajo hacen la puñetera sopa... (me dijeron que con agua de pozo, pero seguro que no la hirvieron mucho) Vamos, que no tomé mucho. Me tomé el cangrejo que casi me hace una rinoplastia por venganza, más que nada.
Mientras tomábamos la sopa, tuve la oportunidad de ver una de las cosas más curiosas que haya visto por acá. De documental. Una escorpión "embarazada" (el juego de palabras que hacen con esto es: embarasada-> asada en vara) cargando sus cientos (o eso me parecieron a mí) de crías en el lomo. Un niño de unos 7 años tomó un tizón al rojo vivo de la hoguera y se lo plantó el todo el lomo para matarla a ella y las crías. Me dió un poco de pena, pero también tenía que entender que era un peligro, se estaba paseando entre nosotros. El caso es que al sentir el calor, muchas de las crías bajaron y empezaron a corretear en todas direcciones. Menos mal que me dijeron que no picaban, porque yo tenía 3 en las deportivas. Eran de un cm de largo, las maté por si acaso les daba por subirse por mi entrepierna. Mi instinto asesino está despertando. Tened cuidado cuando vuelva a España.
Luego les contámos a los jóvenes acerca del CEDEFAR y las capacitaciones que ofrecíamos allí. Ellos nos expusieron problemas con la producción que llevan allí a cabo para ver si les podíamos ayudar. Resulta que CARE, una organización norteamericana de "caridad" (por llamarlo de algona forma) les había dado tuberías, bombas de riego, todo un sistema de riego por aspersión, vamos. Pero sin enseñarles a usarlo. Luis se pasa por aquí de vez en cuando para ayudarles y enseñarles estas cosas.
Fuimos a dormir, extendimos un plástico en la arena de la cueva y allí lo intentamos. Intentar porque es bien incómodo aquello. A cada vuelta te despertabas. Y menos mal que tenía la almohada que si no.... Encima, a las 5 am arriba. Esta vez teníamos que caminar, no había pick up que alquilar, y cuanto más temprano, menos sol. Eso sí, dormir junto al río es muy relajante. El murmullo del agua, los animales del bosque que había por encima, la brisa suave y cálida... Hay que repetirlo. Tal vez en diciembre vuelva.

Martes 18 de noviembre. CEDEFAR

Me levanté bien tarde hoy (7.30). No tenía ganas de salir a hacer todo lo que tenía que hacer. SAbía que no había desayuno porque Edith difícilmente había llegado esa mañana, así que me preparé yo el mío: agua, leche en polvo y cereales. Bien rico.
Después me dispuse a poner en remojo toooda la ropa acumulada. ¡¡¡Con mi nuevo Ariel!!! Qué Ariel y qué polladas, lo que yo necesito es una lavadora. Ahí lo puse en remojo y me fui a seguir colando piedra pómez. La ampolla que me hice ya tiene mejor pinta, por lo menos no corre risgo de infectarse. Pero los callos empiezan a formarse en ambas manos. Luego pude comprobar que el hacer la colada ayuda a quitarlos.
Mientras trabajaba, por primera vez en pantalón corto (hay que mencionarlo, llevo con pantalón largo todo el mes, y total, como me pican los bichos igual...), llegó Adonai. Abrimos una papaya recién cogida del árbol, qué ricoooo. Y luego trajo pepino y tomate. Le dije que yo así no me lo tomaba, que con un poco de sal sí, y le dió envidia y me lo trajo luego con sal. También delicioso.
Hubo que recoger algún pollito de los nuevos que se salen por la almbrada. Qué lindos. Qué ricos estarán algún día. DE momento los grandes tienen una pinta infame: medio desplumados, torpes por no moverse mucho, asfixiados de calor... Espero que no quite que luego estén ricos.
Después de comer, fui con Adonai y Chepe a casa de Jesús (otro empleado que vive un poco más arriba en la carretera) a por arena para empezar a construir el invernadero en el centro de parálisis cerebral. La calle estaba horriiibleeee. Pero el Pikachus (el pick up azul que anda Adonai) pudo con ello, a la vuelta cargado casi no, pero lo logró. En casa de Jesús, jugué un rato con sus hijos. El mayor (como 4-5 años?) me enseñó los palos (árboles en este país) que tenían plantados. El jodío sabe más que yo, qué vergüenza.
Cargamos el camión y subimos. Después me puse a hacer la colada. Creo que voy a pagar a alguna señora para que me la haga, qué dolor de manos, el jabón se me metía por todas las heridas, han debido quedar bien desinfectadas. Encima me queda la sensación de que no he hecho más que mojar la ropa, porque froto mucho, pero veo los sitios que tienen manchas y veo que con lo que froto no se van... En esos sitios froto más, pero si no hay mancha no me mato a frotar, así que a saber cómo queda en realidad.
Llegó una chica que vendía cosas de AVON, y por comprarle algo, pillé un desodorante de aroma a rosas... En realidad buscaba a Luis porque éste le debía 10$, pero tanto él como Eliseo y Lucía estaban en SanSal en una reunión.
Esta noche se supone que hay una lluvia de estrellas a las 2 am. Aquí se ha de ver de pm. A ver si no me han tomado el pelo esta gente, que capaces son. De todas formas, no sé por qué, pero me suelo despertar a la 1.45 por las noches. Esperemos que la lluvia sea bien bonita :))

Domingo 16 de noviembre. San Salvador, Colonia San Luis.

A la mañana siguiente me levanté bien temprano, a las 8.30, pero es que ya no podía dormir más. Después de ducharme, desayunar y hacer un poco el canelo, me volví a tumbar un rato, hasta que Josete me despertó. Yo tenía intención de irme a un ciber, y él me contó que tenía rdsi en casa. Craso error, pobrecillo, yo me puse a hablar con P unas cuantas horas, avisándole de que me echara del cuarto cuando viese necesario, pero el chico, claro, no lo hizo. No pude evitarlo, tenía muchas ganas de ver a este (webcam). Así que dejé al pobre Josete haciendo las cosas de la casa. También hablé con Rocío, hasta que el puto messenger se jodió. Lo siento Rocío, te dejé bastante colgada.
Cuando logré arrancar a mi persona de delante de la pantalla, josete me sugirió que fuésemos al cine. Guay! La peli empezaba en un par de horas, The Italian job, subtitulada. Tomamos unas pizzas, Josete me contó de su asombrosa vida (qué envidia, pero qué envidia oye: Tíbet, Nepal, Bolivia, travesías en velero, ha hecho los trabajos más diversos, conoce gente en todas partes...) y volvimos al cine. Joer que típica tipiquísima la película. Pero bueno, entretenida. En claro sacamos la frase "Yo confío en todos los hombres. Pero no confío en el diablo que llevan dentro" o algo así, vamos.
Pero oye, que me quedé impresionada con la vida de Josete. Me recuerda en muuuucho a Rodrigo (para quienes me hallan oído hablar de él), pero este es economista. Lleva trabajando de cooperante unos cuantos años, y vive de eso. Si no encuentra contrato, se pone de voluntario, pero el caso es seguir en ello. Yo admiradísima. Y además, tendríais que conocerlo. Es un encanto de chico. Muy abierto, muy dicharachero, gracioso, amable... Una joyita, vamos.

Lunes 17 de noviembre. San Salvador y Cara Sucia

Josete tenía que ir a trabajar a las 8 am, así que me levanté con él. Mientras desayunábamos (o más bien, yo desayunaba, ya que Josete estaba enganchado en una conversación telefónica) llegó don Pompilio, el chapuzas de Josete. Me contó que le salía más barato que este señor le hiciese los muebles a tener que comprarlos él, y se había convertido en su hombre-para-todo.
Salí de su casa y me fui a un parque cercano a sentarme en un banquito a escribir. Tenía que terminar la carta para enviarla ya. Mientras estaba sentada, me fijé en los primeros perros normales del país. El resto que he visto (no pocos) son chuchos a los que se les veían todas las costillas. Estos estaban rellenitos y bien cuidados. Se ve que el barrio era decente. Hasta encontré un buzón de correo por la zona...
También fui a comprar: una lámpara de mesa (10$), una escobilla para la letrina (2$), productos de limpieza incluído un paquetito de Ariel (5$), una toalla pequeña (2.5$), el poder sentirme más cómoda en el CEDEFAR, impagable.
Con la carga logré llegar hasta la estación de buses de occidente, tomando otro bus a su vez. Que jaleo de paradas, menos mal que los conductores nunca ponen malas caras cuando les pides que te avisen de la parada en la que te tienes que bajar.
Subí a un especial hacia Sonsonate que tardó bastante en salir. Encima la peli era una del Chuache, creo que se llama Daño colateral, que ya he visto. Viéndola en versión original, te dabas cuenta de que los colombianos que aparecen son la mitad de pega, vamos, que hablan con un acentazo eeuuita terrible. Así que pude echar una cabezadita en el bus.
Al llegar a Sonso, el bus hacia Cara Sucia estaba hasta los topes, así que decidí esperar al siguiente, así podría coger sitio. O eso creía yo. Joer, la segunda de la cola estaba. Para lo que duró... Según iba llegando gente, se colocaban donde les daba la gana, en muchos casos delante de mí directamente. En el resto de los casos, cuando llegó el bus, empezaron las señoras a meter culazos y como yo soy más alta a meterse por debajo de mis sobaquillos... ¡¡Qué casi me quedo sin asiento!! Pero a ver cómo te pones a empujar a una señora de por lo menos 60 años... La desmonto, así que la dejaba pasar... Pero detrás de ella, como si fuese una cuña, venían otras dos señoras más... Terrible.
Por primera vez en el viaje compré algo. Resulta que por el camino, en las diferentes paradas, se va subiendo gente vendiendo caramelos, yuca y plátano fritos, pupusas... De todo. Yo compré un agua de coco a un chaval con voz de pito que se bajó un par de paradas más adelante, supongo que para agarrar otro bus.
Cuando por fin llegué a Cara Sucia, el bus hacia el CEDEFAR estaba aparcado. Subí y me di cuenta de que todos los asientos estaban ya ocupados con bolsas... Al final del bus había un hueco donde dejé mis cosas, y me senté en la puerta trasera con las piernas colgando. En esto que aparece Chepe, que había bajado al pueblo a por más pollos de engorde y se los iba a subir en el bus. Los pusimos en la parrilla de arriba, para que no pasasen demasiado calor. Y José me contó que el bus no saldría hasta dentro de una hora... ¡Y ya estaba lleno! Pues a esperar, a ver a las señoras empujarse dentro del bus, asarse allí para guardar sus asientos... Mientras yo estaba fuera tomando un licuado de plátano, ñam. Ya nos las apañaríamos para subir.
Al final fui de pie, claro. Pero al llegar al camino de cabras, como por allí ya no hay poli, subimos a la parrilla con los pollos. ¡Qué chulo! ¡Qué vistas! ¡Qué fresquito! ¡Qué peligro! Esquivando ramas que atentaban contra nuestras vidas :P Repetiré.
Al llegar aquí arriba, organicé mi nueva casa un poco y me puse a escribir los días que llevaba atrasados. También debería escribir ya la carta para los Reyes Magos... Sí, tan pronto... Cosas de mi familia que están igual de locos que aquí, adelantando las navidades a noviembre. La semana pasada en el centro comercial ya estaban las señoritas con gorritos de Papá Noel. Con el calor que hace...
Edith no había llegado así que nos hicimos una cena Sebas y yo, Chepe se había largado a su casa. Vi el episodio de Gata Salvaje, tremendo esto de las telenovelas, me desesperan, me ponen de los nervios los actores malísimos, la trama jamás avanza... Pero enganchan. Yo tengo la excusa de que he de integrarme en la cultura. La verdad es que lo veo por tener algo de qué hablar con Sebas, que no hay quién le arranque una palabra. Eso sí, le preguntas: si la Gata está enamorada de Luis Mario y éste de ella que ¿por qué no están juntos y no la Gata casada con Patricio, que además parece ser tan malo?... Y te empieza a soltar el rollo enterito.

Sábado 15 de noviembre. Cerro Verde y San Salvador. Aniversario de los mártires de la UCA.

Quedé en un pueblo que se llama "Ateos" con Alfredo, Marta, Mario, Ceci y su nieta Caren. Para llegar allá había que seguir la ruta a San Salvador, pero agarrando uno de los buses que no van directos. De nuevo un simpático salvadoreño me dió conversación durante todo el viaje, curioseando acerca de cosas en España y dándome consejos de supervivencia en el país. Todo esto mientras sonaba "Un hombre lobo en París", "Sufre mamón" y otras del estilo... Como en casa.
Primero pasamos a ver unos invernaderos de la zona, y luego subimos al Cerro Verde, un parque natural desde el que se accede a los volcanes de Izalco y Santa Ana (el más alto). Para pasar, Alfredo había tenido que solicitar un permiso en Turismo con antelación. El parque admite 300 salvadoreños al día. Los extranjeros sólo tenemos que apuntarnos en una lista con nombres, apellidos y país de procedencia. Averiguamos que no hay límite de extranjeros... Están locos estos salvadoreños.
Las excursiones a los volcanes habían salido a las 11.00 y eran las 11.30. Marta y Mario son amantes de la montaña y querían escalar el Izalco. Les dijeron que solos no podían ir, porque las excursiones van acompañadas de un par de policías de la Policía de Turismo. Resulta que antes asaltaban mucho en el camino. Encontraron un guía que les dijo que intentarían alcanzar al grupo, llamaron por radio para que les esperasen y allá fueron. Yo preferí quedarme tranquilamente en el parque y hacer los recorridos a pie que tiene con Alfredo y cia. Cuando venga Pablo lo llevaré y haremos la subida, es precioso.
Así que hicimos una visita al orquidiario que, por la época, no estaba en flor, así que fue un poco rollo. Enlazamos con la ruta de los miradores, a través de un bosque con lianas y muchos árboles diferentes. El recorrido está hecho un poco para niños, y la verdad, encontré bastante ridículo el que la guía nos eplicase las cosas como a los niños. Caren tiene 3 años, aqí que no se enteraba de mucho de todas formas. Oye, increíble lo que aguantaba la niña andando... Se embalaba y por poco no se caía al fondo de los barrancos. Aunque luego ya decayó la cosa. Los miradores eran al Santa Ana y al lago Coatepeque, un lindísimo lago en las alturas al que ya iremos algún día a nadar.
Por último, visitamos el "Hotel de la Montaña", un antiguo hotel que a raíz de los terremotos fue abandonado (falta de turismo, no por daños). Está chulo el sitio. Tienen planes de rehabilitarlo, necesita mucho trabajo, pero si lo hacen, va a quedar bien lindo. Y unas vistas increíbles, por supuesto.
Al terminar todos los recorridos, nos pusimos a esperar a los dos locos de la montaña en un parque infantil. Yo me puse a escribir y luego a platicar (lo hago a propósito para que aprendáis vocabulario) con unos eeuuitas a los que me ofrecí para tomarles unas fotos. Me puse a escuchar su conversación y no paraban de hablar de Jesús y cia. De alguna secta rara eran, fijo.
Uis, que no os he contado el frío que hacía. No era para morirse, pero qué fresquito!!!! Qué gozada. Yo en tirantes empecé a pasarlo un poco mal, así que me puse algo por encima. Claro, estábamos en medio de las nubes, como a 2000 metros y pico.
Marta y Mario llegaron al fin, pero se fueron a hacer los recorridos que habíamos hecho nosotros. No, si ya sabía yo que ni de coña llegaría a la "procesión de los farolillos"... Una pena, ya me he perdido algo de lo que no había que perderse.
Volvimos a SanSal y me quedé en casa de M&M para darme una ducha. Allí conocí a Alejandro, un geronés que está (también) de okupa en la casa. Muy majo, toca la guitarra muy bien, y ya se ha empezado a meter en líos, jeje. Resulta que los viernes cerca de la Catedral hay charlas de algún diputado del FMLN contando lo que han hecho esa semana. Y luego la plataforma cultural del FMLN pone grupillos a tocar en el escenario. Bueno, pues a este lo engancharon por banda, lo subieron a cantar y lo ficharon para futuras ocasiones. Eso, para los extranjeros, está prohibido. Si lo pillan lo meten en el calabozo al instante. Menos mal que por la pinta si puede parecer salvadoreño, pero en cuanto abre la boca... Ese acentazo catalá lo delata.
Apañamos una cena y fuimos a la UCA a la Vigilia. Por la puerta por la que llegamos no nos querían dejar pasar, pero nos pusimos a rogarles a los guardias, que había que dar una vuelta enorme y, con eso de ser extranjeros, nos dejó pasar. Tampoco podíamos acceder a la cafetería que era donde habíamos quedado con la demás gente, pero logramos mandar a un emisario.
Estaban en la misa por los mártires. Yo muriéndome por comer una pupusa y resulta que durante la misa no me las vendían... Qué poco espíritu de negocios. Ya nos habíamos juntado unos cuantos españoles y había ganas de juerga, pero como tampoco vendían alcohol en todo el centro... Así que nos fuimos al súper más cercano. estos se aprovisionaron de cervezas y agarraron una botella de ron "Flor de caña", nacional, por supuesto :P. Yo un red bull, galletas oreo y un twix. Allí mismo a la salida del Super Selectos empezamos el botellón. Se empezaron a acercar curiosos salvadoreños y no sé cómo me encontré explicándole a un chaval de 14 años que la educación es lo más importante para poder llegar lejos y él me contaba que ayuda a su madre en la imprenta y que le da mucha pena porque ve que trabaja mucho y no gana casi nada. Que hay veces que se hace 2 horas de camino para entregar un par de calendarios. Y luego una chiquita que me decía que le gustaba mi acento y que ella tampoco bebía ni fumaba.
Fuimos a la fiesta, había acabado la misa (ya me vendían pupusas) y estaban con las ofrendas, pero enseguida empezaron los conciertos. Música de acá mayormente, canciones revolucionarias, de Silvio, hasta la de la muralla tocaron. Y los españoles logramos abrirnos un corro. Éramos los únicos que realmente le ponían empeño para bailar. Yo en realidad bailaba una especie de jota al ritmo de la música indígena, y los catalanes iniciaron una sardana un poco acelerada. Pero Josete el vasco y luego Alejandro, empezaron a pegar botes como locos y nos arrastraron a todos. Y ya unos cuantos salvadoreños se animaron a pegar botes con nosotros. Éramos el centro de atención de un gran corro que se había formado para ver a los españoles haciendo el gili :P Pero allí éramos los que mejor se lo pasaban, seguro. Eso sí: qué cansancio. Yo admiro a Josete, no sé de dónde carajo este hombre saca tantísima energía. No para!
Me dediqué a consumir cantidades ingentes de agua para reponer lo sudado. Cómo me reí. Y en medio de todo el barullo, me fijo en dos personitas del corro: Lucía y Óscar. Que ilusión me hizo verlos allí. Intenté que Óscar se viniese al corro, pero parece ser que si no es hiphop o break dance no baila, jejeje. En realidad hubiese triunfado si allí en medio hubiese dado un par de pasos de los que sabe hacer.
Fue una gran noche. Xavi y Marga se quedaron un poco sorprendidos de que yo pudiese haber dado tanto bote y haber bailado tanto. Claro, me veían los primeros días yéndome a la cama a las 20.00 y pensaban que era una amargada sin remedio. Sólo necesito motivación, jejeje.
Volvimos a casa en taxi, yo me quedaba en casa de Josete a dormir, esa noche y la del domingo. Una casa bien linda, para una persona, con un cuarto para invitados... la ha acondicionado él por entero, ya que no tenía nada, ni pintura siquiera. Y ha hecho un gran trabajo. A las 4.30 nos metimos a la cama.

Viernes 14 noviembre. CEDEFAR y Cara Sucia

Hoy toca trabajar. Para las macetas del invernadero hay que conseguir piedra pómez, y haberla hayla, pero de grano muy grueso. Toca tamizarla, pasarla por el cedazo (insisto porque conozco algunos que no se creen que existan esas palabras) o zaranda que llaman aquí (tengo que averiguar si "saranda" se escribre realmente con ese o con zeta, de momento creo que viene de zarandear, y lo pongo con zeta, pero es que lo he visto en alguna factura con ese). Y me toca a mí. Y es a palazo limpio. Pues aparte de pasar mucho calor, aguantar los malísimos chistes de Óscar (aquí Jaimito se llama Pepito) que me estaba ayudando, y casi deshidratarme por no beber agua del pozo... Me salieron un par de ampollas. Cómo no. Si es que mis delicadas manos sólo están hechas para pelar frijoles y orégano. Ya me saldrá callo y ni me enteraré. Una buena ducha... Y casi como nueva. A comer.
Después de comer (sí, recuerdo que no andaba muy bien del estómago, pero a la mierda, tenía mucha hambre) bajé al pueblo. Hablé con la oficina y quedé con Alfredo mañana a las 10 am en "Ateos", camino de Cerro Verde. A ver si soy capaz de llegar allá. Encima pienso viajar con la cámara de fotos (Cerro Verde me han dicho que es precioso, y por la noche es la Vigilia por los jesuítas asesinados, y hay una "Procesión de los farolillos"...) así que más vale que no sea esta vez la que asalten el bus.
Me despedí de Luis, que volvería a llamar a la ofi, y si conseguía un teléfono que yo necesitaba, me irír a buscar al ciber. Mal asunto, porque el ciber estaba cerrado. Por suerte, me puse a hablar con unos chavales que (cómo no) me habían confundido con una eeuuita. Bueno, en realidad, uno de ellos apostó a que no lo era. Eso me consuela, auqnue estén 10 a 1 las apuestas. Me encanta sacarles del error, así que además de confesar que soy del país del que es el Real Madrid (es la mejor forma de decir: soy española, te entienden al instante) obtuve la valiosa información de que en la calle principal está el otro ciber.
Hablando de lo del Real Madrid, y Barcelona, claro... Nunca había visto yo tanta camiseta junta de ambos equipos. Camisetas y... gorras, pegatinas en los autobuses, en las carpetas... En todas partes. El lema de "100% Catalán" está en la mitad de los buses que no llevan el escudo del Real Madrid. Tremendo. Si todo eso fuese legal, Florentino se hacía más de oro aún. Por cierto, otras noticias no me llegan de España, pero el 4-1 contra el Sevilla me lo dijeron todos los que me crucé el lunes.
En el otro ciber sí que cobran la fracción. Y encima la conexión va un pelín mejor. Y para más inri, está más cerca. Nada, oye, que me cambio de ciber. Si el otro amplia el suyo, me lo pensaré de nuevo.
Subí el diario nº 7 a la web. Me parece que es más incómodo para vosotros, lo siento, pero para mí es una gozada, no veáis lo que lucho con lycos para enviar esos mails masivos y subir un puñetero txt que no ocupa nada. Y aquí es corta-pega-y-ya. Tengo que ponerlo bonito, pero no sé cómo ni la conexión lenta me deja trastear mucho.
DE vuelta al CEDEFAR, probé uno de esos licuados de plátano. Qué rico. Lo único que no me gustó fue ese hielo picado que le puso. SEguro que no estaba hecho con agua "Cristal", vamos, embotellada. Pero estaba de muerteeee. Y tenía leche de verdad, fresca, pasteurizada. Nada de leche en polvo asquerosa de la que abunda por todo el país. Leche de verdad. Aquí los refrescos se suelen tomar en una bolsa de plástico. Se pueden tomar con pajita, o se ata la bolsa y se perfora una esquina y de ahí se chupa. Como un "flash" líquido. Algo antihigiénico, pero es cierto que (para mí por lo menos) saben mejor tomados así. Muchas veces los venden directamente en bolsitas cerradas, otras incluso lo pasan de una botella a la bolsa, porque las botellas con retornables.
Subí en el pick up y esta vez también pagué. Además, subí pronto y me pude colocar justo encima de la cabina del camioncejo, con todo el viento dándome de cara, y las mejores vistas. Estaba atardeciendo sobre el Pacífico mientras subíamos... Precioso. Lo único que con la velocidad hay que tener cuidado de no abrir mucho ni la boca ni los ojos, por los bichos que puedan entrar. Que no son pocos, yo si eran grandes los esquivaba, pero pequeños se estrellaron en mi cara muchos.
Y ya por la noche sólo hemos quedado Chepe (José) y yo. Luis se fue a Sonsonate de juerga, estará al volver, supongo. Le traen en carro (coche). Y mañana más cosas nuevas que conocer :)))
Muchas gracias a todos los que me escribieron por mi cumpleaños, me hace mucha ilusión. Cuando pueda os contestaré. Con suerte, coincidimos en el messenger en alguna de las contadas ocasiones que me conecto (hoy coincidí con Jorge) y podemos hablar un ratito.
Besosss.